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Jan/10

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La verdadera interactividad de los cursos de e-learning

Hoy en día, uno de las virtudes más valoradas en una herramienta educativa digital, es que posea una “gran interactividad”. El problema que presenta esto es que primero es importante entender y definir claramente que significa interactividad porque no siempre más “clicks” sobre la pantalla representan mayores interacciones.

Por interactividad entendemos a la acción recíproca entre objetos, elementos o personas. Cuando hablamos de aprendizaje, esa reciprocidad está dada por el intercambio entre una información y una persona: la información acciona sobre el sujeto quien a su vez la transforma según sus conocimientos previos, necesidades y posibilidades para “usarla” en su realidad.

En la educación tradicional presencial, la interactividad está mediatizada por la relación personal dentro de la tríada didáctica conformada por docente, alumno y contenido y es la comunicación  el canal que brinda soporte a esta interacción por medio de palabras, los gestos, etc.

Cuando pensamos en el aprendizaje digital, debemos comprender que la interactividad es mucho más que un conjunto de clicks (arrastres, avances, retrocesos, elección de opciones, etc.). Estos recursos no son más que la parte operativa de la interactividad.

Para aprender y crecer las personas necesitan del contacto con otros.  Por eso el aprendizaje solitario frente a una pantalla requiere de la emulación de ese intercambio. Así, la primera  interactividad radica en el desarrollo del contenido cuando el diseñador instruccional elabora el contenido para convertirlo en un material de aprendizaje.

Así, el diseñador deberá ponerse en el lugar del otro en un proceso anticipatorio que consistirá en evaluar las motivaciones del sujeto, sus tiempos de atención y el encuadre con el que se brindará la información. En dicho proceso la tarea del diseñador consistirá en plasmar su propio proceso de interacción con la información, sin perder de vista al destinatario.

Un e-learning verdaderamente interactivo deberá posibilitar al usuario interactuar con el contenido de la manera más real que sea posible. Deberá permitir que el sujeto elabore los materiales, para comprenderlos, adquirirlos y posteriormente poder aplicarlos en su práctica profesional. De esta manera el aprendizaje será significativo y perdurará en el usuario.

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